T24 La otra cara de la Dirección Jurídica: saber dirigir

Parte importante de dirigir un equipo legal es la capacidad de liderarlo y llevarlo a dar resultados. Resultados, que no solamente se miden por la técnica jurídica de los asuntos que se resuelven, sino por la capacidad de sus miembros de atender, entender y satisfacer las necesidades de sus clientes.

Existe una creencia limitante que nos acecha a los abogados, y es creernos -algo así como- una raza superior. ¿Por qué? Por que gente a nuestro alrededor nos ha hecho sentir así: «mejor que venga el abogado a explicarnos este contrato porque está en un lenguaje extraño y rebuscado», «llamemos al abogado para que nos explique esta norma jurídica porque no entendemos ni la mitad de las palabras que contiene», «dejemos que el área legal resuelva el problema ya que de seguro saben más», y un largo etcétera.

Traducido en la vida diaria de los equipos legales, sobre todo en empresa, tenemos como resultado uno o varios de los siguientes:

  • Bajos índices de satisfacción de clientes internos,
  • Poca colaboración entre el área legal y el resto de áreas de la empresa,
  • Comunicación ineficiente entre el área legal y sus clientes,
  • El área legal se vuelve un cuello de botella y es percibida como un área intransigente que limita o retrasa el crecimiento e innovación de la empresa,
  • Entre otros.

Y qué decir de lo que pasa al interior del equipo legal: guerra de egos, frustración, enojo, rotación.

En entradas siguientes veremos herramientas para contrarrestar lo visto anteriormente y llevar a nuestros equipos legales a un verdadero desarrollo proactivo y no sólo reactivo dentro de las organizaciones en las que trabajan.

Comentarios (8)

8 Comentarios »

  1. Interesante este artículo.

    Además de tener totalmente la razón, me atrevo a agregar un par de puntos.

    Lo primero, es que a falta de especialización en los cuerpos legales al interior de empresas o de despachos, seguimos teniendo abogados que son conocedores de todo y practican todas las materias, o al menos eso pretenden.

    Los tiempos de los abogados expertos en todo ya no están vigentes. Es necesario cambiar la mentalidad de los abogados para que humildemente practiquen bien el área de su gusto y recomienden a los abogados que son expertos en las demás áreas.

    En segundo lugar, que el término abogado sigue siendo equivalente a «problema» y en este círculo vicioso de que el abogado conoce de todo y nos resuelve el problema, se ha dejado a un lado el tema de la prevención, es decir, en cómo el estudioso del derecho debe ayudar a prevenir la generación de conflictos.

    Termino mi comentario con lo siguiente:

    En la sociedad en que vivimos, reina la incertidumbre y la desconfianza y los abogados regularmente aportan para hacer a la gente más desconfiada. Vivimos rodeados de un sin fin de leyes y de documentos legales que pretenden ajustar las actividades de los seres humanos y no dejamos a estos seres humanos que vivan en plena libertad y confiar en los demás.

    Saludos

    Escrito por Alberto Domínguez — 19 febrero, 2019 @ 9:54 Responder

    • Hola Alberto, muchas gracias por tu comentario, muy interesante. En relación al llamado que tenemos los abogados, no sólo de resolver problemas, sino también de ser proactivos para disminuir riesgos y prevenir la generación de conflictos, considero que es un tema cultural. Me explico: en general, vivimos en una sociedad reactiva y enfocada al corto plazo, no sólo en lo legal sino también en el ámbito de la salud, bienestar, ahorro, seguridad, etc., es decir, vemos más conveniente acudir a un abogado cuando ya tenemos el problema encima, en lugar de invertir anticipadamente en mecanismos de protección legal. Ahora bien, coincido en que nuestra labor como abogados es proveer seguridad jurídica a nuestros clientes, aportando nuestra visión y dándole a conocer al cliente los diversos escenarios y posibles soluciones para que éste tome la mejor decisión posible conforme a sus necesidades, intereses y visión de su negocio. Nuestra vocación es habilitar a nuestros clientes para que puedan llevar a cabo sus actividades con tranquilidad y seguridad jurídica, aún en medio de la incertidumbre y desconfianza que pueda o no reinar en nuestra sociedad; y que puedan llevar a cabo esto, no desde el fatalismo sino desde una visión equitativa en donde todas las partes se vean beneficiadas fortaleciendo así las relaciones interpersonales y de negocio.

      Escrito por Priscila Porchini — 7 marzo, 2019 @ 0:30 Responder

  2. Me parece asertado lo que comentas, en muchas ocasiones el área legal somo vistos como los obstaculizadores de las estrategias y/o planes que tienene los empresarios, apena está imagen que el cliente interno tiene y sobrellevar esos apodos es complicado, porque el abogado trata de ser proactivo y sin embargo lo ven solo como dilatador de las negociaciones. mi pregunta sería como eliminar esa imagen sin que tu cliente se sienta ofendido y entienda que tu deber es cuidar sus intereses y estabilidad de su empresa.

    Escrito por Marie — 6 febrero, 2019 @ 16:16 Responder

    • Hola Marie, ¿cómo estás? Entiendo lo que comentas y como abogados tenemos una doble tarea cuando se trata de crear puentes de comunicación, confianza y colaboración con nuestros clientes internos. Por un lado necesitamos aprender y desarrollar mejor nuestra capacidad de escucha activa (saber escuchar para comprender, no para responder) y empatía (comprender la oportunidad o necesidad de negocio que nuestro cliente está proponiendo desde su perspectiva, no sólo la nuestra); y por el otro, analizar a conciencia si nuestros procesos, políticas y herramientas son las más eficaces para apoyar al negocio a cumplir sus objetivos pero sin perder de vista nuestro objetivo como área legal. La frustración nace, en alguno casos, cuando consideramos que hemos sido muy proactivos pero no resuena en nuestro cliente porque no estamos enfocando nuestros esfuerzos en lo que el cliente-negocio necesita, sino en lo que nosotros creemos que necesitan basados únicamente en nuestra percepción. Un primer paso es sostener una reunión donde ambas partes puedan exponer cuál es su función dentro de la organización, qué objetivos tienen, y qué necesitan de la otra área para cumplir sus metas. De este modo, ya tienes una idea de qué es lo que tu cliente espera y necesita de ti, y tú podrás expresarle lo mismo a tu cliente. A partir de ahí, lleven a cabo acuerdos y compromisos de colaboración. La percepción cambiará, para ambas partes, en la medida que estos compromisos se cumplan, manteniendo siempre una comunicación abierta para alinearse continuamente a los objetivos comunes y asegurar la eficacia de estas acciones en favor del negocio. Por favor, no dejes de compartirnos qué acciones implementas y si podemos ayudarte a lo largo del proceso. Saludos!

      Escrito por Priscila Porchini — 7 febrero, 2019 @ 12:23 Responder

  3. Muy interesante el artículo, lo que comentas referente a que las áreas legales son el cuello de botellas en una empresa es muy cierto y creo que todos tenemos la misma experiencia referente a ese punto.

    Estaré al pendiente de las siguientes entradas para mejorar esos aspectos que comentas.

    Saludos.

    Escrito por Luis — 15 febrero, 2017 @ 18:16 Responder

  4. Muy interesante el artículo Priscila! Saludos.

    Escrito por Francisco Puente — 7 febrero, 2017 @ 15:04 Responder

  5. Priscila, ansio ver las herramientas que tienes para hacer que los Departamentos Legales se comuniquen mejor con sus clientes internos.

    Lo que he visto es que los departamentos legales como son expertos en resolver problemas y además tienen experiencia comunicándose con otros departamentos como que luego abusan y quieren hacer de cualquier problema un problema legal pra que lo resuelvan los abogados sobrecargando así su capacidad.

    Qué me puedes decir de eso?

    Escrito por Beto Fuentes — 4 febrero, 2017 @ 19:00 Responder

    • Hola Beto, ¿cómo estás? Me parece muy interesante lo que comentas, ya que en mi opinión, la sobrecarga puede darse por 2 razones principales:

      1.- Asumir sin limitaciones problemáticas o asuntos que no corresponden al área legal; o bien
      2.- No saber comunicarnos con las demás áreas de la empresa para lograr un trabajo en equipo eficiente, que fomente la distribución de tareas y la corresponsabilidad en la solución de las mismas.

      Con mucho gusto veremos más adelante algunas herramientas al respecto.

      Escrito por Priscila Porchini — 6 febrero, 2017 @ 8:45 Responder

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